En memoria a los hermanos caidos

Anthony Carrasquel


AVISO DE AUSENCIA DE Anthony Carrasquel
Perfil en pausa: Memoria y reconstrucción
​Hoy mis versos se visten de luto por las almas de mis paisanos y por mi herida costa de La Guaira, Venezuela. Nada volverá a ser como antes; el ayer se ha marchitado para siempre. Sin embargo, en medio de la devastación, nos queda la promesa de resurgir como el ave fénix para fundar una nueva realidad.
​Ausente por motivos de fuerza mayor. Volveré cuando la luz y la palabra sanen la tierra.

​Escribo para desahogar, es el mandato de mi corazón,

¡ay, mi tierra, cómo dueles! Dueles tanto en el alma...

Mis ojos se han vuelto manantial, tanta desesperación, tanto dolor,

se quiebra el silencio en la noche y se pierde la calma,

mientras el pecho carga el peso de una herida sin razón.

​La Guaira, mi tierra que me vio nacer,

este doble terremoto tus cimientos sacudió,

y aunque Dios con su manto a mi familia cubrió,

siento un dolor profundo que no puedo esconder.

Me duele el alma por mis paisanos queridos,

por el suelo que tiembla y la angustia que azota;

que se escuche con fuerza este grito de guerra

en memoria sagrada por los hermanos caídos.

​Vi en primera persona familias que entre escombros quedaron,

Venezuela entera de negro y luto se vistió;

aquel veinticuatro de junio, cuando las seis y cinco marcaron,

tan solo bastaron treinta y nueve segundos de espanto,

y el sueño de muchos allí para siempre murió.

​Misión cumplida, muchachos, la guardia ha terminado,

llegó la hora en que eternamente puedan descansar;

la patria los llora, el mar les rinde su canto,

y en el cielo de esta costa su luz ha de quedar.

​Descansen en paz.

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  • Autor: Poeta8017 (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 18 de julio de 2026 a las 21:39
  • Comentario del autor sobre el poema: Hay tierra santa, apenas ayer sufriste tu vaguada aquel 15/12/1999, y aún no te habías recuperado del todo cuando vuelves a sufrir otra embestida de la naturaleza. ​Parece que el cielo se ensañara con tus costas, que el agua reclamara lo que una vez fue suyo, mientras el luto vuelve a tocar a tus puertas y el dolor se hace profundo en el alma de tu gente. ​La Guaira, pedazo de suelo bendito y golpeado, hoy tus hijos lloran sobre las piedras y el barro, pero entre los escombros y la tempestad, se levanta la fe de un pueblo que se niega a rendirse
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5
  • En colecciones: El viaje sentimental.


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