Verano

Uriel F

Llegas—

no anuncias.

Caes.

Una braza encendida 

que no se puede esquivar.

Te metes

en la piel.

La abres.

La dejas

sin defensa.

El aire pesa.

Se pega.

Respira conmigo.

Y en ese aliento

todo se vuelve

más cercano.

Más lento.

Más urgente.

No es luz.

Es cuerpo.

Es sudor

buscando otro cuerpo.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.