Tomarme a pecho tus palabras mal tiradas,
como quien recoge vidrios con las manos desnudas, fue mi manera más torpe de quererte.
Cada frase tuya encontró refugio en mis costillas, donde el dolor aprendió a dormir sin hacer ruido, hasta que una mañana despertó llamándose costumbre.
Me convertí en la habitación donde dejabas
todo aquello que no querías cargar:
el desprecio, el cansancio, la indiferencia.
Y yo, ingenuo, confundía el peso de tus ruinas
con el calor de un abrazo.
Ahora camino entre los restos de lo que fui.
Mi pecho parece una catedral abandonada,
con vitrales rotos
y plegarias cubiertas de polvo.
No queda rabia.
Solo esta tristeza antigua,
oscura como un cielo que olvidó fabricar amaneceres, donde incluso las estrellas
parecen haberse cansado de existir.
-
Autor:
Samtii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de julio de 2026 a las 18:18
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando pienso que ya he sanado, me doy cuenta que no es del todo cierto, que todavía queda una idea en mi cabeza que no termina de cerrar y creo que nunca lo hará.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.