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Tepeyac de peregrinos
y mezquites penitentes,
diste flores a creyentes
en tapices ambarinos.
Al final de tus caminos
y de las sendas rocosas,
donabas brisas nublosas
dando sentido a lo triste,
¿cómo fue que tú pudiste
donar un jardín de rosas?.
Ah, ya sé, una mirada
de una madre muy querida
por ser una tierra herida
y también, tierra encantada.
Tal visión ilimitada
puso una celeste esencia
donde el tiempo hace presencia,
se disipa, se serena,
y da esa tranquila escena
que ilumina una creencia.
Un favor madre querida,
para un amigo lejano
que de esencias habla llano
siempre con causa florida...
Si a una tilma diste vida
con vivezas bondadosas,
pon tus ramas piadosas
en sencillo sentimiento.
Dale mi agradecimiento
con un ramito de rosas.
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Jhetse
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Autor:
Jhetse (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de julio de 2026 a las 10:56
- Comentario del autor sobre el poema: Para M.A.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Daniel Omar Cignacco, alicia perez hernandez, Tommy Duque, ANGHELUZ., Antonio Pais, Santiago Alboherna, Lualpri, Salvador Santoyo Sánchez, La Hechicera de las Letras, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., Éusoj Nidlaj, Sheilo Sanz

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