La calcinación y el lodo

Antonio Portillo



 

La calcinación y el lodo

​Uno es la llama que muerde rápido el borde del papel; el otro, la ceniza húmeda que se queda pegada al suelo después de la lluvia.

​El primero dice: golpea. El segundo prefiere esperar a que el óxido haga su trabajo en la bisagra, sin prisa, ganando milímetros de sombra cada invierno.

​Se encuentran en el mismo cuerpo como el clavo y la madera que lo corroe. El primero raja la veta de un solo golpe; el segundo vigila la grieta.

​El carbón apagado.

El agua estancada bajo la baldosa.

El derrumbe del techo.

 

Antonio Portillo Spinola © a 



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