No es que haya dejado de ser mujer,
pero siento que un fragmento me fue arrancado.
No es que mi esencia valga menos al amanecer,
es solo este hueco, este vacío silenciado.
«Estoy viva», repetía como un ruego,
al salir de la niebla de aquel blanco salón.
Qué poético el eco, qué espeluznante el fuego
de sentir que la vida pendía de una incisión.
Cincuenta y cuatro días lejos de la marea,
de esa sangre que antes me solía purificar,
y que al final, en una oscura y cruel pelea,
se volvió una amenaza que me quería apagar.
Es un terror que el mundo no se detiene a mirar,
porque la herida es por dentro y la tienden a minimizar.
Si me faltara un brazo, si el pecho ya no estuviera,
el luto sería lícito, la empatía llovería entera.
Pero es un duelo a solas, íntimo y profundo.
Mientras otras celebran el fin del ciclo en su mundo,
yo luché por retenerla, por no dejarla marchar.
No, no estoy exagerando; es una tristeza de verdad.
Y sin embargo, agradezco el nuevo respiro,
el fin de la fatiga que aplastaba mi andar.
Ya no hay sangre derramada, ya no hay más delirio,
solo aguardo, paso a paso, a mi normalidad regresar.
Hoy lloro a menudo, como lluvia sin estación.
¿Será por esta ausencia, por el peso de los años,
o el eco de mi cuerpo buscando su compás?
No lo sé. Solo sé que, reparando los daños,
sigo aquí, sigo viva, construyendo mi paz.
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Autor:
suly22 (
Offline) - Publicado: 17 de julio de 2026 a las 04:56
- Comentario del autor sobre el poema: No es que haya dejado de ser mujer... es solo que siento que me arrebataron una parte de mí. No es que valga menos, pero ahora llevo un vacío adentro. «Estoy viva», era lo único que repetía al salir del quirófano; qué poético y qué espeluznante a la vez.\r\nEstoy aquí sentada, a 54 días de ver la sangre salir de mi cuerpo; esa misma sangre que alguna vez me purificaba, pero que al final me estaba matando hasta el punto de casi desangrarme. Suena terrorífico, porque realmente lo fue. Como es una pérdida interna que no se ve, el mundo tiende a minimizarlo, pero estoy segura de que si hubiera sido un seno o un brazo, de inmediato me habrían mandado a terapia.\r\nEs un duelo muy personal que no pretendo que todos comprendan, ya que cada quien lo vive de forma distinta. Tengo amigas que sintieron un profundo descanso una vez que se la retiraron, y luego estamos las que, como yo, querían luchar hasta el final para conservarla (aunque a decir verdad, no conozco a nadie más en mi situación; todas parecen felices de no tener más menstruación). ¿Estaré exagerando? No, no lo creo... simplemente siento una tristeza muy honda.\r\nA pesar de todo, agradezco. Doy gracias porque por fin terminaron esos días de cansancio extremo y de tanta sangre derramada, aunque suene casi religioso. Estoy bien, esperando poco a poco volver a mi normalidad. Lloro mucho últimamente y ya no sé si sea por esto mismo, por el peso de los años, o por una perimenopausia que, según los estudios médicos, todavía no tengo...
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco

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