Romance de la triste doncella

Begoña Varona (antes Nelaery)

Aún lo cuenta aquesta villa
con tristura e con congoja,
cómo por aviesa afrenta
murió una muy joven doña.

Era doncella fermosa
de gentil cuerpo e de alma;
el resplandor de su risa
hacía rayar el alba.

Más que sedas e brocados
amaba viejas historias;
leía sabios pergaminos,
cantares de antiguas glorias.

Cuanto más leía e soñaba,
más crecía su memoria;

hasta que un día en la plaza

un juglar la cautivara.

Nunca oyó tan dulce voz,
ni romanza tan airosa;
nació el amor de sus versos
cual nace la fresca rosa.

Mas un soberbio palaciego
oyó pregonar su fama;
codició su fermosura
e tramó oscura celada.

Ocultóse entre las ramas
do la doncella paseaba;
cual el lobo al corderillo,
sus pisadas acechaba.

Saltó el hombre de la sombra

con saña vil y callada,

quedó la joven inerte

de espanto toda turbada.

Fabló luego con sus padres
con promesas engañosas;
concertaron presto bodas
sin avenirse la moza.

Al saber la mala nueva,
duélese en mala hora;
mucho lloran los sus ojos,
mas el pecho non se dobla.

—Non me dieres tal marido,
ca mi fe ya fue otorgada;
antes quiero ver la muerte
que vivir tan desdichada.

Respondióle aluego la madre:

—La palabra non se torna;
cuando apuntare la aurora,
serás esposa de honra.

Dende aquel triste momento
la moza languidecía;
día e noche fue  perdiendo
la color de sus mexillas.

Antes que cantase el gallo,
cuando alboreaba el alba,
vido venir a su amigo
entre nubes plateadas.

—Ven conmigo, dulce amiga;
vayamos a mi morada,
ca será seguro puerto
para quien amando acaba.

Tomáronse de las manos
como dos blancas palomas.

Juntos vuelan por los cielos,

atrás se quedan las lomas.

En recuerdo dice el pueblo,

cuando tañen las campanas:

—Que los fieles corazones

nin se mueren nin se apartan.

Comentarios +

Comentarios3

  • Noa Subin

    Es una hermosa balada que celebra la pureza del amor, denuncia la crueldad y la ambición, y afirma la inmortalidad del sentimiento verdadero.
    ¡Un poema magistral!
    ¡Saludos! Siempre es un gusto conectar con la inspiración.

    • Begoña Varona (antes Nelaery)

      Muchas gracias por tu muy agradable comentario, Noa.
      Quería expresar justo lo que tú dices: nobleza de sentimientos contra la ambición y la crueldad.
      Saludos.

      • Noa Subin

        ¡Begoña Varona, me alegra enormemente que mi comentario haya resonado contigo y haya capturado la esencia de lo que deseabas expresar! Tu intención de contrastar la nobleza de sentimientos contra la ambición y la crueldad quedó perfectamente plasmada en tu hermoso poema.

        Fue un honor poder apreciar y comentar esa profunda dicotomía que presentaste. Agradezco tus amables palabras y te envío mis saludos más cordiales.

        • Begoña Varona (antes Nelaery)

          Muchas gracias, Noa.
          Así es. Lo has expresado perfectamente.
          Saludos cordiales.

        • Mª Pilar Luna Calvo

          Me has transportado a otros tiempos, muy original y precioso. Un abrazo Begoña.

          • Begoña Varona (antes Nelaery)

            Muchas gracias por tu comentario, M. Pilar.
            Quería expresarlo como si estuviera en la Edad Media.
            Un abrazo.

          • LOURDES TARRATS

            Amiga mia,

            Begoña, este poema es una ventana abierta a otro tiempo, a esa España de cantares y juglares donde la palabra era destino y la honra, ley. Leyéndolo, una siente cómo la lengua antigua nos envuelve como un velo de seda: cada verso respira un aire medieval que no solo narra una tragedia, sino que rescata la nobleza de los corazones fieles.

            La doncella, tan pura y luminosa, parece surgir de un tapiz antiguo; su amor por las historias, su memoria que crece como un río, su encuentro con el juglar que despierta la rosa del amor… todo está escrito con una delicadeza que conmueve. Y cuando la sombra del palaciego cae sobre ella, el poema se vuelve un lamento que aún hoy podría escucharse en las campanas de una villa vieja.

            Pero lo más hermoso es el final: ese vuelo de dos almas que se rehúsan a ser separadas por la injusticia humana. El pueblo lo recuerda porque hay verdades que no envejecen: los corazones fieles no mueren ni se apartan, aunque el mundo intente torcer su destino.

            Es un poema que no solo se lee, Begoña, sino que se siente. Nos toma de la mano y nos lleva a una era donde el amor era un acto de valentía y la memoria, un refugio sagrado.

            Gracias por esta joya.

            Desde mi isla, un fuerte abrazo envuelto en mucho cariño, porque:

            POETAS SOMOS...

            • Begoña Varona (antes Nelaery)

              Muchas gracias por el análisis que has hecho, Lourdes.
              Así es. Las mujeres ,en esa época, tenían pocas opciones de decidir.
              La docella preferia el amor sencillo y puro a la riqueza que le pudiera proporcionar un hombre que no la respetaba.
              Su muerte fue su liberación.
              Un abrazo.



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