Un ángel azul.

Clan

Él no abraza constantemente,

te arropa con cariño usando una

manta, creo que con él no existe

el frío… solo galletas y protección.

 

Cuando uno se equivoca,

siempre está ahí para explicarte 

dónde fallaste, aunque siempre 

estabas en lo incorrecto, aceptaba

tus arrepentimientos.

 

Era difícil odiarlo… porque 

sabía qué decirte, cómo animarte,

incluso sabía tus manías, supongo

que así son los ángeles de azul,

felices, pacientes y amables.

 

Yo quisiera ser como él,

porque su paciencia es infinita,

sus palabras eran educadas,

¡Dios! Cómo lo extraño mucho,

¡Regresa, ser de luz!

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.