Soneto
Tres días de silencio. Piedra y sello.
Parecía la derrota consumada,
el sueño triste de una noche helada
donde la muerte creyó su reino bello.
Pero el silencio fue de Dios destello
para encender la vida ya esperada;
y en la mañana nueva que llegaba,
la piedra rodó y triunfó lo bello.
El sepulcro, Señor, no fue tu cárcel,
fue el vientre fecundo de tu gloria,
donde la muerte dio a luz la vida.
Y el silencio guardó la gran victoria,
mientras nacía en luz toda memoria
de un amor que jamás será vencido
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
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Autor:
Rosa Maria Reeder (
Offline) - Publicado: 14 de julio de 2026 a las 23:33
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Lualpri, Noa Subin, Salvador Santoyo Sánchez, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios1
Rosa María.
Hay un momento que me pareció muy hermoso: cuando el sepulcro deja de ser imagen de derrota para transformarse en un vientre fecundo. Esa inversión sostiene el sentido del soneto y le da una fuerza esperanzadora que crece verso a verso. El silencio ya no representa ausencia, sino el tiempo necesario para que la vida venza a la muerte. Me gustó mucho esa manera de mirar el misterio de la Resurrección.
Un abrazo.
— LIORA
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