El sol que cicatrizaba nuestras heridas se apagó.
Esas cervezas que tomábamos,
engañando nuestra sed.
Esas noches cortas y calurosas
en las que no podía dormir
y me desvelaba pensándote.
Esa brisa que entraba por la ventana de mi coche
hacía acelerar mi corazón,
sabiendo que iba a verte de nuevo.
La luna despidiéndose
y el sol abriendo el telón
para otro último show.
Donde ya no volví a verte.
Donde en tu vida
el verano se repetía,
y en la mía
comenzaba el invierno...
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Autor:
Gabriel Catinelo (
Offline) - Publicado: 14 de julio de 2026 a las 00:50
- Categoría: Triste
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Una voz

Offline)
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