Desde mí hasta vos
entraba toda la Tierra.
Horizontes donde el sol
dejaba ardiendo las tardes.
Océanos que, ola tras ola,
empujaban su alma hacia la costa.
Ríos que abrazaban de memoria
los caprichos de las piedras.
Todo cabía entre nosotros:
la paciencia mineral de las montañas,
la persistencia del agua,
el cansancio indecible del mar.
Sólo la ausencia
parecía más grande
que el mundo.
Y hubiera bastado
apenas un gesto tuyo
para que ese mundo
volviera a entrar
entre dos latidos.
Pero de mi hasta vos
había una distancia
que no pertenecía a la Tierra.
Quizás por eso
la misma Tierra,
en toda su extensión,
nunca encontró el camino
de tu mano hacia la mía.
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Autor:
Eduardo Villacal (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de julio de 2026 a las 18:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Te felicito por este bello poema, muy sentido.
Gracias por tu lectura Jesús. Abrazo.
Sólo la ausencia
parecía más grande
que el mundo.
Hermoso...
Gracias por tu tiempo, tu lectura y tu comentario Mirian.
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