Eduardo Villacal (seudónimo)

Desde mí hasta vos 

Desde mí hasta vos entraba toda la Tierra.
Campos en los que el sol dejaba ardiendo las tardes.
Océanos que arrastraban su alma hacia la costa.
Ríos que abrazaban los caprichos de las piedras.

Cabía entre nosotros el serpenteo de un camino entre los árboles,
la luz demorándose en las ramas y las hojas,
el temblor del reflejo de una luna sobre el agua.
Sólo la ausencia parecía más grande que el mundo.

Y hubiera bastado apenas un gesto tuyo
para que ese mundo volviera a entrar entre dos latidos.
Pero de mí hasta vos había una distancia.

Una distancia que no pertenecía a la Tierra.
Quizás por eso, esa misma Tierra en toda su extensión,
nunca encontró el camino de tu mano hacia la mía.