Tango en el Alba

Gen6

 

Ella era la noche.

Sus sonidos.

La brisa suave.

La oscuridad.

Lo insondable.

 

Él era el sol.

Calor.

Energía.

Luz.

La verdad expuesta.

 

Dos fuerzas contrarias,

casi paralelas.

 

El enamorado eterno de la noche,

solo por un instante lograba alcanzarla.

 

Ella jugaba con sus ansias,

retirándose siempre ante el alba.

 

Con un guiño,

una sonrisa,

ocultando que el roce

la sonrojaba.

 

-Gen6

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Comentarios2

  • Noa Subin

    Has logrado capturar la esencia de lo que quería decir, pero de una forma que yo nunca hubiera podido.

    Espero noticias tuyas

    • Gen6

      Saludos Noa

      Gracias por comentar, estamos bien. Seguimos escribiendo.

      • Noa Subin

        ¡Gen6! Me alegra muchísimo saber que están bien y que siguen escribiendo. Es genial que continúen con esa pasión.

        Gracias por pasar a saludar y por tus palabras. ¡Un fuerte abrazo y mucho éxito con sus escritos!

      • Gen6

        La noche y el sol no son enemigos; son dos fuerzas opuestas que solo logran tocarse durante un instante. Ese breve encuentro me recordó a ciertas personas: aquellas que, aun siendo profundamente distintas, encuentran en la diferencia el motivo de su atracción.

        Elegí el tango porque no es una danza de dominio, sino de diálogo. Hay acercamientos, distancia, tensión, espera y una conversación silenciosa entre dos cuerpos. Así imaginé a la noche y al sol: condenados a separarse, pero destinados a buscarse cada día.

        Entre ellos existe una complicidad silenciosa que apenas se deja entrever. Estalla en el alba por un instante: un guiño, una sonrisa, un roce. Luego desaparece otra vez. Y quizá sea esa repetición infinita, ese breve encuentro que vuelve cada amanecer, la que convierte un instante en permanencia.



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