Ella era la noche.
Sus sonidos.
La brisa suave.
La oscuridad.
Lo insondable.
Él era el sol.
Calor.
Energía.
Luz.
La verdad expuesta.
Dos fuerzas contrarias,
casi paralelas.
El enamorado eterno de la noche,
solo por un instante lograba alcanzarla.
Ella jugaba con sus ansias,
retirándose siempre ante el alba.
Con un guiño,
una sonrisa,
ocultando que el roce
la sonrojaba.
-Gen6