Dios escondido en un pedazo de pan,
en un silencio blanco y reverente,
donde solo el amor es el que siente
y el alma escucha lo que no se dan.
No hay trueno en tu voz, no hay majestad
que deslumbre al que llega pobre y doliente;
solo tu mirar que todo lo entiende
y espera en paciencia de eternidad.
Allí te quedas, pan de vida y escuela,
manso Cordero que por mí te quedas,
como semilla oculta bajo tierra.
Silencio que fecunda y que consuela,
donde tu corazón, sin que lo veas,
late por mí en callada primavera.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
-
Autor:
Rosa Maria Reeder (
Offline) - Publicado: 12 de julio de 2026 a las 01:09
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Lualpri

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.