mirada al son de la música
presencia que encandiló el sentido
y poético flechó el ambiente
cruzamos el espacio que unió
palabras al goce del otro
y la risa, la intriga al tacto
mano mía, cómplice instante
la noche mística
que reveló el secreto
la sincronía nuestra
latiendo, habitando
un beso en secreto idioma
que colmó pasión derroche
que desató salvaje y terrible
el júbilo, el gozo
sin nombre, con ruido
exuberante, exultante
al mañana, un deseo impreso
que florece y reúne.
(...)
y viniste
constelada en la órbita
había una puerta
que empujaste decidida
permanecimos dentro, ardidos
y fuimos en el reflejo
el otro multiplicado
encendidos sin temor
y desatados en la hebra
del instinto oculto
Huimos arrinconados
Sin que nos viera nadie
allá donde el misterio ríe
un escape equivalente al verso
un verso equivalente a la fuga
fundimos la palabra
atrapamos el ocaso
y pactamos sin avales
el derrumbe del cielo
el acto definitivo
el clímax de la historia
una consagración
más allá de las cosas
una afirmación
plegada a nuestro vientre.
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Autor:
Salvador Galindo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de julio de 2026 a las 21:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Lualpri

Offline)
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