La tranquilidad extendida en los verdes pensamientos,
de paisajes iluminados en olas de amor contemplativo.
Amor táctil, que versa mi piel,
percibo su palpitar en mi ser.
Los estruendos han de ser eliminados,
y sólo el amor de Dios y su hijo toman el control.
Los rayos insanos se extinguieron y soy feliz.
Feliz con los detalles sencillos de la vida.
Con el esfuerzo y el logro obtenido,
nado entre rimas y sonrío en la cima.
El amor triunfa si es permisible su entrada,
y si lo es, porque la pluma lo deja entrever.
Claramente ciñe lo abstracto a lo físico,
y las elevadas coplas de ilusión se consolidan
a las buenas intenciones y a los caminos encumbrados
en la paz del señor.
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Autor:
Venus Maritza Hernandez (
Offline) - Publicado: 11 de julio de 2026 a las 12:15
- Comentario del autor sobre el poema: El amor de Dios es eterno y estará siempre con nosotros.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 42
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sheilo Sanz, Mª Pilar Luna Calvo, Lualpri, mauro marte, kiry, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Pedro Novoa Pavon Novoa
- En colecciones: Poemas espirituales.

Offline)
Comentarios2
Muy intenso, meditado, cuando conocemos lo más oscuro del alma, llega la luz de Dios.
Hola Nancy, gracias por tu bello comentario, en efecto la paz de nuestro padre celestial, nos libera de la oscuridad con su luz amorosa y eterna.
Genial y hermoso tu versar estimada poetisa y amiga Venus Maritza Hernandez
Saludos afectuosos desde Españla
El Hombre de la Rosa
Gracias por tu bello y encantador comentario, apreciado amigo de España, saludos cordiales desde Panamá.
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