La tranquilidad extendida en los verdes pensamientos,
de paisajes iluminados en olas de amor contemplativo.
Amor táctil, que versa mi piel,
percibo su palpitar en mi ser.
Los estruendos han de ser eliminados,
y sólo el amor de Dios y su hijo toman el control.
Los rayos insanos se extinguieron y soy feliz.
Feliz con los detalles sencillos de la vida.
Con el esfuerzo y el logro obtenido,
nado entre rimas y sonrío en la cima.
El amor triunfa si es permisible su entrada,
y si lo es, porque la pluma lo deja entrever.
Claramente ciñe lo abstracto a lo físico,
y las elevadas coplas de ilusión se consolidan
a las buenas intenciones y a los caminos encumbrados
en la paz del señor.