TURISMO DE INTERIOR

gaspar jover polo

TURISMO DE INTERIOR

 

La carretera se estrecha sinuosa entre lomas,

barrancos y abundante naturaleza de pinos a ambos lados,

hasta llegar al conjunto de las casitas abandonadas, solas

desde hace mucho, que se van cubriendo de maleza

y de hierbajos, los chalés de quienes trabajaron en la presa,

del ingeniero jefe y de sus ayudantes más cercanos.

Se extiende alrededor una sombra abundante

pues la empresa se encargó de acomodar

lo mejor posible al personal del ingeniero.

Y unos metros después y siempre bajo la columna

de los árboles ornamentales, de  los pinos y los eucaliptos,

se abre la vista al lago artificial azul intenso,

hasta las lomas que se elevan por el otro lado,

con la pared tan alta de la presa,

tan de cemento, tan como a punto de arrojarse

por sí misma al precipicio.

Un mar improvisado tierra adentro

en contraste con un cielo limpio

de nubes, pero de un azul muy diferente.

Y en el fondo y curso abajo

un hilillo de agua que apenas se desliza, es decir, un río

de verano, uno que apenas da de sí

para empujar el caudal mínimo.

El aire huele intensamente a bosque

de secano, a cobertura vegetal,

y las cigarras

saben, sin duda,

cantar con nitidez este verano.

 

Gaspar Jover Polo



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