En la rama más alta, en el extremo más fino,
hubo un tiempo en que brillaba bajo el sol más claro;
compartía el aliento, el rocío y el destino,
entre cientos de hojas que el viento mecía despacio.
Pero llegan los días en que todo se transforma,
cuando el calor se apaga y el cielo se viste de gris;
poco a poco se aleja la savia que le daba forma,
y el árbol se prepara para dejarla partir.
Se desprende sin prisa, sin quejarse, sin ruido,
girando en el aire como un recuerdo que vuela;
ya no tiene hogar, ni compañero, ni abrigo,
solo el vacío inmenso que su soledad revela.
El viento la arrastra por senderos desconocidos,
a veces la levanta, a veces la deja caer;
pasa junto a caminos, por lugares olvidados,
donde nadie se detiene para mirarla ni ver.
Su color se vuelve pálido, pierde su antiguo brillo,
sus bordes se secan y se pliegan con dolor;
lleva grabada en sus venas cada instante vivido,
y la melancolía es el peso de su propio sabor.
Cuando por fin reposa sobre la tierra fría,
ya no hay susurros de ramas ni cantos de ave alrededor;
solo el silencio profundo que la acompaña día tras día,
y la certeza de ser solo un resto de lo que fue mejor.
[7/7 4:39 p. m.] F: No es tristeza sin sentido, ni deseo de volver,
es esa calma honda que nace de lo que se fue;
la soledad es su espacio, su refugio y su fe,
y la melancolía, el lenguaje que solo ella sabe entender.
Así yace la hoja, callada y resignada,
guardando en su pequeña forma toda una historia de vida;
y nos enseña que a veces, en la ausencia más profunda,
se revela lo que queda cuando todo se despide.
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Autor:
Fabrizio (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de julio de 2026 a las 18:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Antonio Pais, Jake Calcina, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Unos poetas nacen con el beso de la musa que se escapa al entendimiento de simples bardos que buscan su mirada. El talento es tuyo, la composición es tu propio universo.
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