Los pájaros de la tarde acallaron su canto
se fueron despidiendo uno a uno en secreto,
se volvieron mudos de repente,
y las flores del jardín que un día nos prometimos
decidieron no nacer para nosotros.
El rostro amarillo de la tarde
hace correr las aves a sus nidos.
En mi memoria está grabada la escena
de aves juglares que cantaban en las tardes
entre bemoles y fusas
cuando mis manos conquistaban tu cuerpo,
y las noches tenían otro sentido.
Cómo se escapa el tiempo en los atardeceres,
cómo cada mañana nos acerca a la muerte
en cada circunstancia,
en el parpadeo azul
de mariposas que escaparon del vientre.
No me esperes a la hora de volver,
pues no se si regrese.
No me esperes sentada junto al piano,
para tomarnos el café
que nos gustaba colar con nuestras pieles
en todos los rincones que compartimos juntos,
porque no se si vuelva.
Y si un día de esta historia no regreso,
olvida la promesa de aquella habitación;
y cuando cierre el telón de mi último acto,
no me lleves las flores que un día nos prometimos,
espárcelas al viento y déjalas volar con mi memoria.
-
Autor:
Soncafe (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de julio de 2026 a las 16:54
- Categoría: Amor
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, zza, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios2
Hermosas y melancólicas letras que hablan de un encuentro que no vendrá a pesar del café y las notas de piano.
Encantada de leer su poesía poeta Soncafe
Un saludo cordial
Zza
Hondamente agradecido por tus confortables palabras.
Es un verdadero honor recibir tu comentario y que hayas dedicado tu valioso tiempo.
Saludos fraternos
Querido Soncafe,
Tu poema avanza con la serenidad de quien acepta que ciertas despedidas comienzan mucho antes de pronunciarse. La imagen de los pájaros que acallan su canto y esas flores que decidieron no nacer para nosotros abren una atmósfera donde la pérdida se vuelve inevitable sin necesidad de grandes gestos. Me conmovió especialmente el modo en que el tiempo va ocupando el centro del poema, hasta desembocar en ese ruego final de no llevar flores, sino devolverlas al viento. Un cierre de gran delicadeza, coherente con la melancolía que sostiene todo el recorrido.
Ha sido un placer leerte. Recibe un fuerte abrazo.
—LIORA
Siempre es un honor inmenso leer tus comentarios.
De pronto se vuelven como palabras de fuego que alumbran dejando al descubierto lo que voy expresando.
Esa es la cualidad de los que saben mirar desde adentro.
Gracias por tu amable y generosa atención y tu valioso tiempo, mi apreciada compañera de letras y sueños de esperanza.
Un gran abrazo
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.