Me perdí en el mundo real, por favor mientras no estoy, no se maten.
Dicen que el amor tiene alas,
pero nadie habla de los colmillos.
Se parece más a un monstruo.
A veces llega como un canto de sirenas:
te promete la orilla
mientras afila el naufragio.
Otras veces es el Minotauro,
esperándote en el centro del laberinto
que tú mismo construiste
creyendo que era una casa.
Tiene algo de Medusa:
basta una mirada
para convertir la razón
en piedra.
Y cuando por fin crees escapar,
descubres que también sabe cambiar de piel,
como la Hidra:
cortas un recuerdo
y nacen dos más.
Por eso los enamorados
siempre terminan inventando mitologías.
¿Cómo explicar, si no,
que una sola persona
pueda convertirse
en dios, demonio, patria y exilio
en la misma vida?
Quizá el amor nunca fue un ángel.
Quizá siempre fue una bestia antigua
que exige sacrificios.
Y nosotros,
tan tercos, tan humanos,
seguimos entrando a su cueva
con un ramo de flores en las manos,
convencidos de que esta vez
el monstruo aprenderá a abrazar.
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Autor:
Dor (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de julio de 2026 a las 16:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Antonio Pais, Lualpri

Offline)
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