Una vez conocí a un bello gato
que, sin ver sus ojos,
sus finos bigotes
ni escuchar sus maullidos,
se guardó un lugarcito,
un rinconcito
donde duerme estirado
o en bolita,
según cómo se sienta.
Aquel negro gato
que vive sus días
comiendo,
como si mañana hubiera sequía,
pero que, si se pesara,
no habría diferencia en la balanza.
Pensando
en lo abrigado de su piel,
en sus desnudas patas,
en el lugar
donde el sueño
volverá a encontrarlo:
quizá en la ducha,
sobre los reconfortantes pies de la cama,
o en lo más alto del clóset,
donde, al caer la tarde
vigila la casa
con la solemnidad
de quien cree
que todo aquello
le pertenece,
tan cómodo
como si el alquiler
lo pagara él.
Durmiendo,
plácido,
en una noche
donde, afuera,
las gotas golpean el techo.
Y su dueño
busca refugio en su pelaje,
besándolo,
como quien compensa
los arañazos de ayer.
—¿No era frío?— pregunté,
mientras lo veía
posado en el balcón,
observando a la gente
que, desde allí,
no era más que un puñado de hormigas.
Y mientras
movía su larga cola,
recordé
lo miedoso que podía ser:
arqueando las garras,
inflándose de valor,
pero cuando la luna aparecía
no hacía más que juguetear,
hasta ser encontrado,
porque su dueño
conocía cada paso,
cada escondite,
como si ambos
llevaran toda una vida
aprendiéndose el uno al otro.
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Autor:
Guadalupe (
Offline) - Publicado: 9 de julio de 2026 a las 22:51
- Comentario del autor sobre el poema: Ja volvi
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Lualpri, Poesía Herética, Salvador Santoyo Sánchez, ElidethAbreu

Offline)
Comentarios1
Que forma de describir a los mimos de la casa, Saludos , Guadalupe
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