LA CASA DEL VIENTO

Ricardo Antonio


AVISO DE AUSENCIA DE Ricardo Antonio
Por razones laborales, no me encuentro muy seguido por acá. Aprecio recibir comentarios y MG de todos ustedes.
Cuando no estoy aquí extraño leer con comodidad y comentar sus poemas.
Pero siempre que pueda dejaré mi huella.
* Algunos de mis poemas han sido retirados. Formaban parte de una etapa de aprendizaje y ya no reflejan mi manera actual de escribir. Gracias por comprender.

No llegaste.

Y, sin embargo,

desde entonces
la tarde aprendió tu manera de quedarse.

Hay una silla
que conserva la forma de una espera,
un libro
que abre siempre la misma página,
y un reloj
que ha olvidado el oficio de las horas.

No sé en qué instante

tu nombre dejó de ser un nombre

para volverse
esa lámpara encendida
que uno recuerda
cuando la noche todavía no ha llegado.

A veces pienso

que el amor
no consiste en tomarse de las manos,

sino en descubrir
que el mundo cambia de sitio
sin mover una sola piedra.

Desde que existís,

los árboles
inclinan un poco más sus ramas
sobre el camino.

La lluvia
cae con una paciencia distinta.

Hasta el viento
parece entrar en mi casa
preguntando por vos.

Y entonces comprendo

que amar

es permitirle a la ausencia
ensayar la forma de una presencia,

como el mar
que deja su respiración
mucho después de retirarse de la arena.

Si algún día te fueras,

no te buscaría
en las fotografías,

ni en las cartas,

ni en la memoria.

Te encontraría

en esa manera nueva
que tienen las cosas sencillas
de parecer eternas.

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Comentarios +

Comentarios3

  • EmilianoDR

    Muy buen poema Ricardo.
    Me ha gustado muchísimo.
    Saludos y gracias.

  • lacarmentere

    Simplemente bellísimo. Me encanta esa forma de dibujar los sentimientos y transmitir con sencillez, sin rebusques.

  • Rosa Maria Reeder

    Hay poemas que cuentan una historia, y otros que cambian la manera en que miramos las cosas. Este pertenece a los segundos. Convierte lo cotidiano en símbolo y demuestra que la verdadera presencia no siempre depende de la cercanía física. El amor aparece aquí como una fuerza capaz de alterar el significado del tiempo, del espacio y de la memoria. Su belleza reside en la contención: nada sobra, nada se explica de más; cada imagen deja que el lector complete con su propia experiencia aquello que el poema apenas insinúa.

    Saludos
    Bendiciones



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