Soneto
En la hora más oscura de la noche,
cuando el sudor se hizo sangre en la prenda,
no clamaste, Señor, ni una condena
salió de tu boca que el amor reproche.
Solo palabras hondas, como broche
de tu oración, tres veces en la contienda:
“Padre, si quieres aparta esta ofrenda,
pero no se haga mi, sino tu noche”.
Y el silencio fue cárcel y fue corona
donde maduró tu obediencia plena,
más fuerte que la angustia y que la muerte.
Allí aprendí que el alma que perdona
transforma el huerto en altar y condena
en resurrección que ya está en su suerte.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
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Autor:
Rosa Maria Reeder (
Offline) - Publicado: 8 de julio de 2026 a las 14:07
- Comentario del autor sobre el poema: Los Silencios de Dios\r\nII Soneto de VI
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Mirian del Pozo, Santiago Alboherna, El desalmado, Osler Detourniel, Salvador Santoyo Sánchez, India De La Puente

Offline)
Comentarios2
Hermoso soneto.
Gracias por compartir.
Gracias muy amable
Bendiciones
interesante, fuerte, me gusto mucho el soneto, gracias
Gracias Santiago por leer y comentar mi soneto
Saludos
Bendiciones
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