__Naturaleza viva__
La tarde tiñe el palmar,
y el humo de la cocina
ya comienza a perfumar.
Si florece el cafetal,
también florece la dicha
junto al viejo manantial.
No presume el naranjal;
da la fruta en silencio,
como el hombre de verdad.
Cuando cae el aguacero,
la tierra alza sus aromas
y perfuma al viajero.
Bajo la sombra del jobo,
supe que la esperanza
no se hunde en el lodo.
Cuando madura el maíz,
hasta el más pobre sonríe,
porque vuelve a ser feliz.
Emiliodr/Julio7/26
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Autor:
EmilioDR (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de julio de 2026 a las 12:17
- Comentario del autor sobre el poema: Los frutos del campo siempre llegan sin falta.El humo del fogón da la sensación de que ha comenzado la faena diaria. Sabia es la naturaleza. Saludos poetas de campos y ciudades.
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Pato_EHD, Lualpri, Mª Pilar Luna Calvo, Poesía Herética, Salvador Santoyo Sánchez, Nelly Cevallos - Liora, Freddy Kalvo, Javier Julián Enríquez, Violeta
- En colecciones: Cantos naturales.

Offline)
Comentarios4
La metáfora es el puente invisible que une dos orillas de la realidad, y tú eres su arquitecto. Un saludo a tu ingeniería del sentido.
No presume el naranjal;
da la fruta en silencio,
como el hombre de verdad.
Hermoso poema.
saludos estimado EmilioDR
Emilio,
Disfruté la serenidad que recorre estos versos. La naturaleza no aparece solo como paisaje, sino como una maestra silenciosa que va dejando pequeñas lecciones de vida. No presume el naranjal; da la fruta en silencio, como el hombre de verdad concentra una de las ideas más bellas del poema: la verdadera grandeza no necesita exhibirse. También encuentro muy logrado el recorrido por el palmar, el cafetal, el aguacero y el maíz, porque cada imagen suma una nueva capa de sentido sin perder la sencillez del lenguaje. El cierre deja una sensación de esperanza que nace de los ciclos de la tierra y de la confianza en que, después de la sequía, la vida vuelve a florecer.
— Un abrazo literario.
— LIORA
Cuando madura el maíz,
hasta el más pobre sonríe,
porque vuelve a ser feliz.
Muy cierto lo que expones en tus versos...
Un abrazo fraterno mi estimado amigo Emiliano.
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