El sol, al atardecer,
es pura melancolía;
es el día en su agonía,
su vida al amanecer.
Silente al anochecer
nos envuelve su tristeza;
es parte de la grandeza
que nunca quiere perder.
El gran gigante de fuego
se sumerge en los abismos,
rompiendo los silogismos
de un mundo que queda ciego.
El astro de luz dorada
se despierta lentamente,
mientras baña el occidente
con su mirada sagrada.
Su luz derrama el consuelo
sobre la tierra dormida,
devolviéndole la vida
a todo bajo su cielo.
Classman
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Autor:
Classman (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de julio de 2026 a las 06:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 40
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Francisco Javier G. Aguado 😉, lacarmentere, Mª Pilar Luna Calvo, Rafael Escobar, Noa Subin, Llaneza, Salvador Santoyo Sánchez, Freddy Kalvo, Violeta, Javier Julián Enríquez, Antonio Pais, Éusoj Nidlaj, alicia perez hernandez, Ave clara de Paso 🕊, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora, Osler Detourniel, David Arthur

Offline)
Comentarios2
Estimado amigo Classman...
Muy buen relato del Sol
acabas tú de dejarnos,
y debido a tal razón
te doy gracias y un abrazo.
Que estés muy bien.
Cuídate!
Gracias Luis. Un fuerte abrazo
Nos obligas a mirar lo que preferimos ignorar, y lo haces con una belleza innegable. ¡Mi reconocimiento y saludos a tu mirada penetrante, un abrazo verdaderamente abrazo!
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