El sol, al atardecer,
es pura melancolía;
es el día en su agonía,
su vida al amanecer.
Silente al anochecer
nos envuelve su tristeza;
es parte de la grandeza
que nunca quiere perder.
El gran gigante de fuego
se sumerge en los abismos,
rompiendo los silogismos
de un mundo que queda ciego.
El astro de luz dorada
se despierta lentamente,
mientras baña el occidente
con su mirada sagrada.
Su luz derrama el consuelo
sobre la tierra dormida,
devolviéndole la vida
a todo bajo su cielo.
Classman