VOLVÍ Y TE ENCONTRÉ

Federico Mendo Sánchez

Hoy te he visto muy cambiada, no eres la misma de ayer;

dime, ¿qué te ha pasado?, tu mirada está perdida.

No logro entender qué pena llevas en tu ser;

tu sonrisa se ha escondido y tu alma luce herida.

 

Con voz baja me dijiste, mientras llorabas callada:

«A ese hombre le entregué mi juventud, mi ternura;

apagó toda mi fe, mi ilusión enamorada,

y el maltrato fue borrando mi encanto y mi figura>>.

 

Mi sonrisa tú la conoces desde nuestra adolescencia;

a tu lado descubrí un amor limpio y verdadero.

Pero un día te marchaste, te alejaste de mi presencia;

el mar fue tu gran destino … y también tu amor primero.

 

De ti jamás tuve noticias, quizá te tragó la mar;

ni una carta, ni un recuerdo que dijera que volvías.

No tuve más remedio que mi esperanza entregar,

a ese hombre que juraba que por siempre me quería.

 

Más detrás de sus promesas escondía un cruel tormento;

con palabras y desprecios fue apagando mi ilusión.

Cada golpe a mi esperanza fue quebrando el sentimiento,

hasta dejar en silencio las heridas del corazón.

 

Yo bajé entonces la frente, sin hallar explicación;

comprendí cuánto dolía la distancia que elegí.

Mientras yo surcaba mares persiguiendo otra misión,

tu destino fue cayendo ... y no estuve junto a ti.

 

Hoy te digo, amiga mía, que la vida aún te espera;

nadie merece cadenas disfrazadas de querer.

Vuelve a alzar la frente, como florece la primavera;

quien ha nacido para amar, también ha de renacer.

 



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