El inquilino
Hay alguien que me habita. No es humano ni fantasma; es inmune a los remedios y a los exorcismos. Siempre está aquí, disfrutando de importunarme.
Tiene nombre de rock o de científico y pasea por mis entrañas sin pedir permiso. Como no distingue sexos, decidí ponerle uno: llevamos tantos años juntos que, al final, nos hemos aceptado. Yo lo apodé “el gordo de volquete”, aunque a veces se transforma en una serpiente que ahorca y ciñe todo lo que toca, mientras me congela como un iceberg.
Cada invierno me susurra al oído:
—Este es tu último.
Yo, sin inmutarme, le respondo:
—No hay problema, ya estoy lista.
Entonces se vuelve fiera y arremete por mis arterias. Mi cuerpo agotado implora piedad y mi mente reclama su propio territorio. Ya me llevó dos veces a su mundo oscuro, pero no me ganó; soy una guerrera y en este juego conozco bien sus cartas… así que le canto ¡Truco! en la cara.
Al llegar la primavera, el gordo se adormece, engañándome para que crea que vencí. Pero el verano entra con fuerzas y mi gordo bestia, renovado, cobra vida.
Este ser que me habita es traicionero; ambos sabemos que, milímetro a milímetro, va ganando terreno. Por eso hemos hecho las paces. Sé que me terminará llevando, sí, pero tengo por seguro que partiré dormida… o lo haré riendo.
-
Autor:
mirtasly (
Offline) - Publicado: 7 de julio de 2026 a las 00:20
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Lualpri, Poesía Herética, ElidethAbreu

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.