Algo tan puro

Eduardo Villacal (seudónimo)

​Algo tan puro

que el tiempo

no se atrevió a tocarlo.

 

Se fue sin nosotros.

 

​Desde entonces

envejecemos

alrededor de ese instante,

 

​como las raíces

alrededor de una piedra.

 

​Todo cambió de lugar.

La lluvia. Las casas.

Los nombres que les dimos a las cosas.

 

​Pero aquello

permaneció intacto,

 

​como la nieve

en la cara oculta

de una montaña,

 

​ajeno

a nuestra ciega costumbre

de partir.

 

​Y te digo:

De tan transparente

no podía durar.

 

​A veces,

cuando te recuerdo,

vuelvo a ese lugar.

 

​Y todo sigue

igual que antes.

 

​La lluvia.

La casa

y los nombres.

 

​Solo faltamos nosotros.

Comentarios +

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Preciado y bien escrito tu hermoso y bello poema estimado poeta Eduardo
    Saludos desde España
    El Hombre de la Rosa

  • Nelly Cevallos - Liora

    Eduardo, me ha gustado mucho la forma en que sostienes el poema desde la contención. Cada imagen encuentra su lugar sin apresurarse, hasta que el cierre resignifica todo lo leído. La repetición de la lluvia, la casa y los nombres crea un efecto de permanencia que contrasta con la ausencia, y ese último verso termina abriendo un silencio que continúa más allá del poema. Gracias por compartir una escritura de tanta sensibilidad. Un fuerte abrazo.

    — LIORA



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