Algo tan puro
que el tiempo
no se atrevió a tocarlo.
Se fue sin nosotros.
Desde entonces
envejecemos
alrededor de ese instante,
como las raíces
alrededor de una piedra.
Todo cambió de lugar.
La lluvia. Las casas.
Los nombres que les dimos a las cosas.
Pero aquello
permaneció intacto,
como la nieve
en la cara oculta
de una montaña,
y ajeno
a nuestra lenta costumbre
de partir.
Y te digo:
De tan transparente
no podía durar.
A veces,
cuando te recuerdo,
vuelvo a ese lugar.
Y todo sigue
exactamente igual.
La lluvia.
La casa y los nombres.
Solo faltamos nosotros.
-
Autor:
Eduardo Villacal (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de julio de 2026 a las 00:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Preciado y bien escrito tu hermoso y bello poema estimado poeta Eduardo
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
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