noventa días y noventa noches

Rojas Ale

Si de competir se tratara 

yo no sería ni participante,

que insensatez,

parece que no lo ves. 

 noventa días y noventa noches

frente al altar con tu nombre 

el que se ha ido derrumbado, 

es casi inexistente como tú 

y tu tacto en mi corazón. 

Las heridas en mis rodillas 

ya no sangran, 

retrocedo constantemente

en un acto nostálgico, 

sin más, no quiero volver a tus brazos. 

 Es liberador y doloroso al mismo tiempo

saber que ya no te tengo 

pero tampoco esa opresión en el pecho

cada día por medio. 

Qué ironía, qué ironía, 

 acepto mi condena,

prometo aprender a amar

pero no a amarte. 

 

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.