Me gustan tus ojos,
los miro de cerca.
Pólvora y rojo en tu frente;
Sé que la quieres a ella.
Tu nariz, respingada.
La miro de lejos.
No vaya a ser,
que te vaya a querer.
Tu maldad, esclavizada
por mi fiel inquietud
dice que te vayas,
no soporta tu actitud.
Y yo, tras una caída
en el valle de tu amor;
fui traicionado,
solo por mi dolor.
Al salir a tu balcón,
se ven muchas estrellas;
pero ninguna eres tú,
tú eres la única bella.
¡Y qué casualidad!
¡Te vi mientras salías!
Encarnada en sangre fría
mi agonía mientras te ibas.
Al momento de la mística
te me alzas como un dios;
yo me arrastro por el mar
y tú eres frío como el río.
Tu cara me halaga,
y solo al sonreír;
juro que nada más
me da ganas de vivir.
Al jardín de tus delicias,
voy a viajar este verano;
y me dan las alegrías
solo al darte la mano.
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Autor:
soloale (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de julio de 2026 a las 11:29
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Osler Detourniel

Offline)
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