Miles y miles de años
no bastarían
para nombrar
el fugaz segundo de eternidad
cuando me besaste
cuando te besé
una noche bajo la luz de la luna
La plata del cielo
se filtraba entre las ramas,
un silencioso komorebi nocturno
hecho de sombras y resplandor
Nada se movía
salvo el tiempo,
que parecía detenerse
para mirarnos
Y la noche entera,
con sus estrellas y sus secretos,
cabía en aquel instante:
un beso suspendido
entre la tierra y la luna.
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Autor:
amelia-amelie (
Offline) - Publicado: 3 de julio de 2026 a las 07:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Poesía Herética, Osler Detourniel, Sheilo Sanz

Offline)
Comentarios1
Nada se movía
salvo el tiempo,
que parecía detenerse
para mirarnos
Belleza de versos que atesoran recuerdos.
Con cariño
JAVIER
Gracias Javier 🩷
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