El laberinto de la flor no busca el ojo.
Espera el peso,
la herida exacta de la aguja de oro.
Entra la abeja en el cáliz.
No hay tregua en el hambre:
un pacto de polvo y saliva.
Al final,
ni el pétalo retiene su tesoro
ni el ala se lleva la raíz.
Queda el fruto engendrado en el saqueo:
la única forma limpia
de sobrevivir al verano.
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de julio de 2026 a las 07:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 32
- Usuarios favoritos de este poema: Rosario_Bersabe, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Ishtar Terra | Escritora, racsonando, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
Comentarios2
Querido Spinoport,
Me fascinó la manera en que conviertes un proceso natural en una metáfora de intercambio y transformación. El poema avanza con imágenes precisas, sin exceso de palabras, hasta llegar a un cierre que resignifica todo lo anterior: aquello que parecía despojo revela, en realidad, su condición creadora. Esa contención expresiva hace que cada verso conserve su peso y su resonancia.
Un abrazo.
— LIORA
Este es el primer poema que leo sobre las abejas y me ha fascinado. Nunca había pensado en la recolección de néctar y polen en términos poéticos, más allá de lo metafórico, humanizando el sujeto y alejándolo de estos insectos tan dignos y necesarios. Este poema está lleno de imágenes naturales y; en mi opinión, has condensado muy bien el significado: palabras justas y necesarias. ¡Felicidades!
Querida Ishtar,
Muchas gracias por tu lectura y por tus palabras. Me alegra especialmente que el poema te haya permitido mirar a las abejas desde otra perspectiva. La naturaleza suele contener una poesía inmensa; nosotros solo intentamos escucharla y traducir una pequeña parte.
Que hayas sentido esa condensación y esa búsqueda de las palabras justas es una alegría para mí.
Un abrazo. — Antonio
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