Seguro estoy que el amor no siempre llega como un fuego incandescente.
A veces llega como una pequeña brasa que se niega a apagarse.
Y es que no podemos vivir de promesas, porque ellas terminan al igual que la emoción de los primeros días. Cuando el silencio empieza a ser incómodo y la rutina entra sin pedir permiso.
Y es que amar no es encontrar a alguien perfecto. Porque todos, sin excepción, estamos llenos de dudas e imperfecciones y aún así amamos y somos amados.
Podemos vivir con alguien tan imperfecto como nosotros mismos, y no porque existan dudas o porque sea fácil, sino porque hay personas que, incluso cuando no hacen nada extraordinario, nos siguen dando un poco de paz. Y eso casi nunca se nota al principio.
Eso se descubre un martes cualquiera, al conducir por alguna avenida o esperando el cambio de un semáforo, e incluso hablando de cualquier cosa con cualquier persona.
Y quizá de eso se trate todo este monólogo inconcluso: no de evitar que el fuego se apague, sino de encontrar a alguien que, cuando todo se enfríe un poco, todavía quiera sentarse a nuestro lado.
-------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados
-
Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 2 de julio de 2026 a las 10:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin, Sheilo Sanz, Janna Desiree, Salvador Santoyo Sánchez, Salva45

Online)
Comentarios1
¡Qué texto tan extraordinario has logrado plasmar!
Quiero felicitarte de corazón por esta maravillosa pieza de corte ensayístico-reflexivo.
Saludos poéticos
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.