Te me escapas impaciente,
y se posó el silencio en mí, quedándome inexistente,
durante un eterno instante...
Te fuiste invulnerable,
de ahora en adelante en tu gran fuerza confiaste,
que ni mi afecto te retiene...
Con tu paso indiferente,
mientras alumbre el sol, podrás ser muy ardiente,
en otro pecho jadeante...
Y sí, enmudecí definitivamente,
pues sobre mi papel, el silencio se hizo una constante,
algo en mi ser ya ineludible...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de julio de 2026 a las 10:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Sheilo Sanz, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Nelly Cevallos - Liora

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