Te me escapaste impaciente,
y se posó el silencio en mí, quedándome inexistente,
sobre un eterno instante...
Escapaste invulnerable,
de ahora en adelante en tu gran fuerza confiaste,
que ni mi música te retiene...
Con tu paso indiferente,
mientras alumbre el sol, podrás ser muy ardiente,
en otro pecho jadeante...
Y sí, por tu ausencia enmudecí,
pues sobre mi vida, el silencio se hizo una constante,
y todo será ya diferente...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de julio de 2026 a las 10:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Sheilo Sanz

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