Soy un mal padre.
He abandonado a mi hijo, lo dejé a su suerte y ahora es
indiferente conmigo.
Padre, abadoné a mi gato.
Me lastima pensar que me odia.
Padre, ¿alguna vez te lastimé de esa forma?
Hubo un momento en mi vida en que me sentí un idiota,
avergonzado de mis actos.
Sigo siendo un idiota, aunque ahora carezca de carisma.
Después comprendí que era una idiotez sentirme así,
enojado con el pasado sin haber entendido su historia.
No mi pasado.
El tuyo.
Te perdono.
Aunque no hay nada que perdonar y mucho menos que
culpar.
No te guardo resentimiento.
¿Qué odio podría sentir hacia alguien que fue abandonado y
negado?
Solo puedo entenderlo.
Siento que el patrón se repite
heredamos historias paralelas.
Padre, me siento fracasado.
No puede ser el padre que quise ser.

Offline)
Comentarios1
Hijos con Padres abusivos se vuelven todo lo contrario muchas veces, e hijos con Padres bondadosos se corrompen en la vida. Los padres no son culpables de los pecados de sus hijos ni los hijos, de los pecados de sus padres, cada quien es culpable de su propio pecado. Honre a su padre, es un humano y no es perfecto, perdónelo y luche contra su propio pecado.
Dios le bendiga.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.