Soy un mal padre.
He abandonado a mi hijo, lo dejé a su suerte y ahora es
indiferente conmigo.
Padre, abadoné a mi gato.
Me lastima pensar que me odia.
Padre, ¿alguna vez te lastimé de esa forma?
Hubo un momento en mi vida en que me sentí un idiota,
avergonzado de mis actos.
Sigo siendo un idiota, aunque ahora carezca de carisma.
Después comprendí que era una idiotez sentirme así,
enojado con el pasado sin haber entendido su historia.
No mi pasado.
El tuyo.
Te perdono.
Aunque no hay nada que perdonar y mucho menos que
culpar.
No te guardo resentimiento.
¿Qué odio podría sentir hacia alguien que fue abandonado y
negado?
Solo puedo entenderlo.
Siento que el patrón se repite
heredamos historias paralelas.
Padre, me siento fracasado.
No puede ser el padre que quise ser.