La racion de la terra

Antonio Portillo




​Contabas las cabras con el dedo sucio y te dolió el estómago de verdad.
Te escribo a la encía sangrante en el camastro de Alicante,
al frío de la celda donde la poesía
no fue un oficio de salones,
sino la última costra para tapar la herida.
​Tu herencia no son los libros con cantos dorados.
Es este masticar la arena cuando el viento viene de frente,
esta insistencia del animal que sabe
que escribir es dejar el pecho donde cae el golpe.
​Nos dejaste el lenguaje desollado,
reducido a sus tres elementos:
el cuchillo, el vientre, la fijeza del ojo.
​Todavía arde ahí:
no en la estatua de mármol que te ignora,
sino en la aridez del hueso que no cede.
​Antonio Portillo Spínola ©

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Comentarios3

  • Rosario_Bersabe

    Uauuuu, genial, Antonio. Mis aplausos.

  • Antonio Portillo

    Muchas gracias, Rosario. Me alegra de corazón que el poema te haya llegado. Es un homenaje escrito desde la admiración y el respeto hacia quien convirtió la poesía en una forma de resistir. Un abrazo.

  • zza

    Magníficas letras para el inmortal poeta Miguel Hernández.
    Nada que decir sino disfrutar tu excelente creación
    Va un abrazo admirado poeta Antonio

    • Antonio Portillo

      Muchas gracias por tus palabras y por detenerte a leer el poema con esa mirada generosa.
      Miguel Hernández sigue siendo una de esas voces que no envejecen. Acercarse a su memoria impone respeto, porque su verdad continúa respirando entre nosotros. Si el poema ha logrado transmitir una parte de esa admiración, me doy por satisfecho.
      Un fuerte abrazo, con mi agradecimiento.



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