Bancas vacías,
huérfanas de cuerpos y de sombras,
caminos que no esperan a nadie.
El aire apretado no cede entre rumores que no se resignan
–vicio de ti que persiste–.
Las palomas sin migas, se humean y huyen errantes;
solo quedan nuestras promesas de amor, incapaces de escapar,
atándose en espirales al pie,
de esta estatua ebria de lluvia.
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Autor:
Nicolás Alejandro Gabriel (
Offline) - Publicado: 30 de junio de 2026 a las 22:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, zza

Offline)
Comentarios1
Muy bueno su poema, poeta Nicolás,
Un parque tiene muchas historias para contar, entre esas las propias.
Un saludo cordial
ZZa
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