EL MAR NO SE VE
Alguna vez, jugamos a subir a los edificios más altos
de nuestra zona de influencia, para constatar
que no se veía el mar desde ningún punto
del barrio, y menos aún un trozo de costa atlántica,
con la secreta esperanza de que alguna terraza
fuera lo suficientemente alta como
para disfrutar de un trozo de azul marino.
Pero, tras subir en grupo las escaleras, alcanzábamos,
como mucho, la recompensa de una extensa vista panorámica
exclusivamente urbana, de una vasta extensión
de terreno llano minuciosamente urbanizado.
También es cierto que la fuerza del sol y de la brisa
se notaba mucho más allá arriba,
cuando nos instalábamos en la cumbre. “Es una lástima
que no tengamos escaleras de incendios,
como en Norteamérica”, se quejó Pepele,
“siempre he querido subir o bajar por una escalera metálica,
de esas que quedan por fuera del edificio”.
Y luego: “Creo que distingo una manchita azul hacia el norte,
El norte está por allá ¿No?”, preguntó Pepele,
un chico que provenía de tierra adentro.
Gaspar Jover Polo
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Autor:
gaspar jover polo (
Offline) - Publicado: 30 de junio de 2026 a las 11:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 26
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco, Nelly Cevallos - Liora, El desalmado, Mª Pilar Luna Calvo, César C. Barrau

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