¡Qué candidez la tuya, ho tierra mía!
Donas tu amor a corazón abierto.
Y el cruel ladrón oculta al inexperto,
el santo y seña de tu gallardía.
El sopor de los siglos en ti duerme.
Y en los bucles de tu melena, al aire,
aún yacen tu estirpe y tu donaire
como un guerrero despojado e inerme.
¡Despierta, pobre esposa maltratada!
No permitas grilletes en tu cuello.
Que tus hijos, sin ser conscientes de ello
te entregan a la mano despiadada.
De promesas que quedan en palabras
te ponen una peina como alhaja,
convertido en sudario de mortaja
que germina en las mentes más macabras.
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Autor:
CHIKITO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 13:23
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Nelly Cevallos - Liora, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
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