Elias Castellano

TIERRA MÍA ANDALUCÍA

 

 

¡Qué candidez la tuya, ho tierra mía!

Donas tu amor a corazón abierto.

Y el cruel ladrón oculta al inexperto,

el santo y seña de tu gallardía.

 

El sopor de los siglos en ti duerme.

Y en los bucles de tu melena, al aire,

aún yacen tu estirpe y tu donaire

como un guerrero despojado e inerme.

 

¡Despierta, pobre esposa maltratada!

No permitas grilletes en tu cuello.

Que tus hijos, sin ser conscientes de ello

te entregan a la mano despiadada.

 

De promesas que quedan en palabras

te ponen una peina como alhaja,

convertido en sudario de mortaja

que germina en las mentes más macabras.