Mateos, 22:14

Franjablanca


AVISO DE AUSENCIA DE Franjablanca
Con los fragmentos de esperas
en la dársena del puerto,
fabrico un barco sin velas
y floto haciéndome el muerto.

Con los trozos de botella,
después de la botadura,
hago un puzle de las huellas
que dejó el tiempo que dura.

Con los rescoldos del fuego
que va dejando mi ausencia,
hago cubitos de hielo
(en justa correspondencia).

Con la brisa que me toca
cuando ya no estoy al mando,
oigo decir en tu boca:
las letras se van volando.

Jamás he reclamado a la fortuna

que diera con sus huesos en mi cama,

y nunca le pedí clemencia alguna

al dios de los loores de la fama.

 

Por suerte, me inyectaron la vacuna

contra la comunión que se programa;

quizás por eso no llevo ninguna

sortija en mi anular con anagrama.

 

Y no invertí mi tiempo en abogados

que demandasen flechas a cupidos

miopes con cristales caducados.

 

Al club de los amores compartidos

son muchos aspirantes los llamados,

pero qué pocos son los elegidos.

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Comentarios3

  • Una voz

    El amor verdadero no se encuentra entre la mera humanidad sino primero en un matrimonio con Jesucristo, y luego en un matrimonio con su pareja, a la cual se le trata como Cristo trata su iglesia, o lo trata a usted, con amor verdadero Divino. Si son pocos los escogidos para ese banquete pero usted no sabe el número inmenso de esos escogidos, y la puerta sigue abierta.

    Dios le bendiga.

    • Franjablanca

      Nada más alejado de mi ánimo que haber pretendido sentar ninguna cátedra confesional y/o aconfesional, ni, desde luego, cerrar ninguna puerta a nadie en consonancia con sus creencias y dogmas (para mí todas respetadas y respetables).
      El soneto es una mera adaptación en su final del pasaje de San Mateos que pongo en su título, pero sin más pretensión.

      Quede saludado, abrazado y, como usted dice: que Dios le bendiga. (Y le dé salud muchos años para matizarme todas las letras que le plazca, que será bien recibido y aceptado).

    • Una voz

      El amor verdadero no se encuentra entre la mera humanidad sino primero en un matrimonio con Jesucristo, y luego en un matrimonio con su pareja, a la cual se le trata como Cristo trata su iglesia, o lo trata a usted, con amor verdadero Divino. Si son pocos los escogidos para ese banquete pero usted no sabe el número inmenso de esos escogidos, y la puerta sigue abierta.

      Dios le bendiga.

    • EmilianoDR

      Gracias Franjablanca.
      Mr ha gustado como tratas el tema.
      Saludos cordiales.

      • Franjablanca

        Gratitud la mía. Un abrazo fuerte

        • EmilianoDR

          Igual amigo.



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