Franjablanca

Mateos, 22:14

Jamás he reclamado a la fortuna

que diera con sus huesos en mi cama,

y nunca le pedí clemencia alguna

al dios de los loores de la fama.

 

Por suerte, me inyectaron la vacuna

contra la comunión que se programa;

quizás por eso no llevo ninguna

sortija en mi anular con anagrama.

 

Y no invertí mi tiempo en abogados

que demandasen flechas a cupidos

miopes con cristales caducados.

 

Al club de los amores compartidos

son muchos aspirantes los llamados,

pero qué pocos son los elegidos.