_La luciérnaga y la luna_
Una pequeña luciérnaga lloraba porque su luz era diminuta.
Cada noche miraba la luna y suspiraba:
¿De qué sirve mi claridad si apenas ilumino una hoja?
La luna respondió desde lo alto:
Yo puedo alumbrar los caminos, pero no puedo entrar en el corazón del bosque.
Aquella misma noche un niño perdido encontró la senda gracias al pequeño resplandor de la luciérnaga.
Cuando el amanecer cubrió el cielo, la luna ya no estaba. La luciérnaga tampoco brillaba.
Pero el niño volvió a su casa.
Desde entonces, nadie volvió a despreciar las luces pequeñas, porque comprendieron que hay resplandores que no nacieron para deslumbrar al mundo, sino para salvar un solo corazón.
Emiliodr/Junio 28/26
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Autor:
EmilioDR (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de junio de 2026 a las 11:33
- Comentario del autor sobre el poema: Preparando cortas historias para contribuir a la clase de Español de la maestra Pepi. Lo sencillo también alumbra lo suficiente. Feliz Domingo poetas.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Poesía Herética, alicia perez hernandez, Rafael Perez Ortola, Osler Detourniel, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Tito Rod, dia a dia
- En colecciones: Cosas de valor.

Offline)
Comentarios5
Muchas gracias, estimado amigo Emiliano, por este bello e instructivo poema, en el que se vislumbra cómo al comparar la humilde luminiscencia de la luciérnaga con la magnificencia lunar, se revela una verdad sobre el valor intrínseco y la trascendencia de las acciones, por modestas que parezcan. Se aprecia, pues, en el poema una narrativa que invita a una reflexión filosófica: no toda grandeza reside en la ostentación o en la capacidad de abarcar vastos dominios. A veces, la verdadera utilidad y el impacto más significativo se manifiestan en la focalización de un propósito específico, en la iluminación de un camino particular. Así, la luna, con su resplandor universal, ilumina los caminos generales, pero es la luz concentrada, casi efímera, de la luciérnaga la que puede guiar a un alma perdida en la penumbra y salvar un instante vital. En este sentido, se diría que el poema, a través de esta bella metáfora, nos enseña que la luz, en esencia, no busca deslumbrar, sino servir, y que los destellos más pequeños pueden ser los faros que rescatan la esperanza en la oscuridad más profunda, demostrando de este modo que cada brillo, sin importar su magnitud, posee un propósito vital y un valor incalculable cuando cumple su función esencial.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Una luciérnaga se siente inútil por su poca luz, pero su brillo acaba guiando a un niño perdido a casa, demostrando que las luces pequeñas también pueden ser valiosas.
Bien dicho, suma y sigue.
La belleza de lo cotidiano. La complejidad de lo sencillo. Nunca me canso de decirlo 👏👏👏👏👏
Espléndido juego de luces, que no siempre logramos descubrir y valorar.
Saludos cordiales.
Excelente y loable apoyo a la maestra.
Saludos poeta amigo EmilianoDR
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