Manos blancas
Toma estos versos, hombre de manos blancas,
tómalos… no sirven para gran cosa,
son apenas un poco de mi sangre que se ha enfriado en el papel.
Te los doy porque no tengo pan,
porque no tengo madre hoy día,
y porque estas líneas rotas son todo el traje con que visto mi esqueleto.
Vengo a pedirte amor,
a rogarte con esta boca que se equivoca tanto,
tus dedos limpios, tan limpios,
esconden el invierno detrás de las uñas.
Mírame con tus manos limpias que también padecen,
pero ven, tócame este costado herido.
Te aborrezco por estar tan limpio,
y te amo por el mismo clavo.
Dame tu mano de nieve, hombre,
dámela para morder este perdón que me hace falta,
y que nos duela a los dos, sin remedio
esta salvación tan huérfana.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
28 de junio al año 2026
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Autor:
Nelly Cevallos - Liora (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de junio de 2026 a las 07:50
- Comentario del autor sobre el poema: Todos derechos reservados 28 de junio al año 2026 — © Nelly Cevallos — Lloria
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Offline)
Comentarios3
Nelly
Poetisa, tu magia es contundente y hermosa.
¡Qué magia tan especial en tu poema, amiga!
Tu verso es magia pura.
¡Me dejó sin palabras!
La magia de tus letras es impactante.
Recibe tu abrazo de amistad con mucho aprecio
Noa,
Son tus palabras las que me dejan sin ellas. Te agradezco de corazón la generosidad con la que has leído este poema y el cariño que depositas en cada comentario. Saber que mis versos encontraron un lugar en tu sensibilidad es, para quien escribe, uno de los regalos más valiosos.
Recibo ese abrazo con el mismo afecto y te envío otro, lleno de poesía, gratitud y luz para tu camino entre las letras.
LIORA
LIORA
Tus palabras son un bálsamo para el alma del escritor. Agradezco de corazón tu profunda generosidad y el cariño que emana de cada uno de tus comentarios.
Es un verdadero regalo saber que mis versos han encontrado eco en tu sensibilidad.
Recibo tu abrazo poético con el mismo afecto y te devuelvo otro, cargado de gratitud, luz y la más sincera admiración por tu forma de leer y sentir la poesía.
¡Gracias por tanto!
Noa,
Gracias por la generosidad de tus palabras. Me alegra profundamente que la poesía nos haya regalado este espacio de encuentro, donde los poemas continúan respirando a través de la lectura y el diálogo.
Recibo tu abrazo con mucho cariño y te envío otro, con el deseo de que las palabras sigan encontrándonos en ese lugar donde siempre vale la pena regresar.
Con mucho afecto.
LIORA
Que tal Nelly.
Es un poema muy interesante la tensión entre la necesidad y el rechazo, convertir la escritura en parte de la herida y al mismo tiempo en una forma de pedir contacto y comprensión.
Gracias por compartir tus letras, recibe un cordial saludo.
Querido Poesía Herética,
Muchas gracias por tu lectura y por detenerte en ese punto del poema. Me alegra que percibieras esa tensión entre la necesidad y el rechazo, porque justamente ahí intenté que la palabra dejara de ser solo un medio de expresión para convertirse también en una forma de acercarse al otro.
Agradezco el tiempo que dedicaste a estas letras y la atención con la que las leíste.
Recibe un cordial saludo y un abrazo poético desde Bélgica.
LIORA
Tu poema tiene una verdad emocional que lo hace inolvidable. Su fuerza no reside en la complejidad de su lenguaje o en la originalidad de sus metáforas (aunque algunas son muy logradas), sino en la honestidad brutal con la que abordas el dolor de la distancia, la pérdida de la identidad y la traición de hacerse hombre en la ausencia de la madre. Como obsequio a este gran poema te envío este: LAS LLAVES DE MI CASA
Durante demasiado tiempo
confundí la paz
con la ausencia de portazos.
Habité una casa
de puertas siempre abiertas,
no por generosidad,
sino por el miedo
a escuchar el ruido de un cerrojo.
El “sí”
era una habitación templada.
No exigía explicaciones.
Entraba en la costumbre
como el polvo sobre los muebles:
sin hacer ruido,
hasta parecer parte de la casa.
También yo
acabé pareciéndome
a esa quietud.
Después comprendí
que existen asentimientos
que no nacen del afecto,
sino del temor
a que cambie la expresión
de unos ojos.
Cada “sí”
retiraba una piedra del muro.
Y uno cree
que sigue a salvo
porque el techo
todavía no ha aprendido a caer.
El primer “no”
no fue un portazo.
Fue el leve crujido
de una puerta
que volvía a cerrarse
desde dentro.
Costó.
No por la palabra,
sino por el espacio
que reclamaba.
Porque el “sí”
deja siempre libre el umbral.
El “no”,
en cambio,
aprende dónde empieza
la propia casa.
Sabe
que alguna puerta
dejará de llamar.
Que alguna silla
quedará vacía
alrededor de la mesa.
Y acepta ese silencio
como el precio
de una verdad.
Entonces comprendí
que el coraje
no siempre consiste
en caminar contra el viento.
A veces
basta con permanecer.
Quedarse en el centro del cuarto,
escuchar el eco
de los propios pasos
y reconocer,
por primera vez,
que esa voz
también era la nuestra.
Desde aquel día,
cada “no”
ha ido devolviendo,
despacio,
una llave a mi mano.
Ahora sé
que una casa
con todas las puertas abiertas
termina olvidando
quién vive dentro.
Cerrar una
no fue perder el mundo.
Fue empezar,
por fin,
a habitarlo desde mí.
José Antonio Artés Sánchez
José Antonio,
Gracias por tus palabras y por el hermoso gesto de regalarme Las llaves de mi casa. Lo he leído con mucho interés y encontré en él una reflexión muy lúcida sobre el valor de recuperar la propia voz y aprender a habitar el propio espacio.
Agradezco mucho el tiempo que dedicaste tanto a leer La testigo como a compartir este poema conmigo. Estos diálogos entre poemas son, sin duda, una de las cosas más valiosas que ofrece la escritura.
Recibe un fuerte abrazo desde Bélgica.
LIORA
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