Es suficiente el ruido del aire en la ventana
para inspirar hasta al que duerme.
Me alcanza el sonido de las tortolitas
al aterrizar de su vuelo.
​El olor del lirio que me regalaste, me basta y me sobra.
Aún las aguas turbias, reposadas bajo el ciprés,
me hacen más humana.
​Toda esta naturaleza,
nutrida de mi llanto,
plantada sobre los ojos de los sensibles,
me tienen aquí,
aquí con el corazón abierto.
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Autor:
𝑙𝑖𝑙𝑖𝑒𝑠(Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 22:51
- CategorĂa: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: PoesĂa HerĂ©tica, alicia perez hernandez, Lualpri

Offline)
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