Quiero y no puedo
hallar las palabras que descifran
el significado de las emociones
y absorben la vibración del alma.
Busco entre las circunvoluciones cerebrales
donde arraigan símbolos arquetípicos,
sin ignorar que los vocablos y relaciones
surgirán intuitivamente del corazón sensible.
¿Quién halla la expresión que llega?
Torrente de voces rompen en las piedras
inconmovibles del inconsciente, firmes rocas
establecidas en la educación y la cultura.
De súbito aparecen, rimados, plenos de sentido;
llegan como el orballo cubriendo todo el espacio,
ocupando su sitio cada gota calladamente.
Una especial disposición emotiva
relaciona los conceptos aparentemenre
inconexos de manera sorprendente.
Surcan el azul los vencejos,
esos tizones como hoces, que chillan segando el cielo
en su deseo insistente de atravesar el agujero vacío
en las hojas de los apuntes de secundaria.
Bandadas de estorninos bailan colectivamente
en una demostración indescifrable de alegría sorprendente.
Saltan metros fuera del agua delfines
de quintales demostrando vitalidad y fuerza.
Campos de cereales sangran amapolas;
sus pétalos balbucean al viento
terribles recuerdos de históricas contiendas.
Muertos no nacidos se agitan en sus tumbas
clamando desde sus entrañas abiertas al vacío.
Cae el Sol en el atardecer silencioso
cuando los pájaros se convocan
para recogerse en la oscuridad protectora.
Vida. ¿Poesía?.
Poesía, vida.
Me llama.
Es el atardecer de mi tiempo, escaso ya.
Puedo ejercitar la mente.
El alma requiere otra coyuntura.
Es ocasión para retirarme.
Llega la noche.
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Autor:
Juan Iscar (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 18:45
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, LOURDES TARRATS, Osler Detourniel
- En colecciones: Atardecer.

Offline)
Comentarios2
Yo tampoco puedo.
Juan,
Qué pieza tan conmovedora y honda nos regalas. Al leerla, uno no puede evitar sentir un escalofrío ante tu total honestidad, que se desnuda por completo para hablarnos de ese misterio que es la poesía.
Es fascinante cómo plasmas esa desesperación tan humana de querer atrapar con palabras algo tan inmenso como el alma. Me estremece ese contraste tan vivo: por un lado, la explosión de la naturaleza pura —los delfines saltando, los pájaros bailando— y, por el otro, esa sombra herida de la historia y los recuerdos que duelen. No nos ofreces una poesía de adorno; nos entregas su propia carne, fundiendo su biografía con el verso en un grito donde vivir y escribir se vuelven exactamente la misma cosa.
Pero lo que de verdad me deja sin aliento es el tramo final. Se percibe la presencia de un alma sabia, alguien que mira el reloj de su existencia sin miedo, con una dignidad que abruma. Ese aceptar que la mente aún responde, pero que el espíritu ya busca el silencio, es de una belleza desgarradora. No es una retirada triste, es la paz de quien sabe que ha vibrado con el mundo y que ahora, simplemente, le toca descansar bajo el manto de la noche. Un texto bellísimo, de los que se quedan grabados en el pecho y en la memoria.
Gracias amigo. Muy buen logro.
Desde mi isla un abrazo, porque:
POETAS SOMOS…
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